"Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante", dijo el periodista y cronista Ryszard Kapuściński.
Lo que decía Kapuscinski es especialmente cierto en nuestros tiempos, para tristeza de quienes nos dedicamos al periodismo.
Aunque parezca que la información y la verdad abundan, no es verdad. Sigue siendo tan escasa y tan difícil encontrarla como en el pasado.
Antes de la era de internet, tenías que desplazarte a las bibliotecas o comprar libros y periódicos para estar informado y tomar decisiones de todo tipo: desde cuál era la mejor universidad, hasta si al salir había que llevar un paraguas, pasando por las ofertas en el supermercado o el mejor banco dónde guardar nuestro dinero.
Ahora sufrimos de abundancia: todo está a distancia de un clic: universidad en línea, clima en línea, compra en línea, banco en línea. pero ¿lo que leemos es verdad? Ahora abundan los datos, que no es lo mismo que información.
Debo confesarles porqué elegí este tema: en la sesión anterior, nuestro compañero Arturo tocó el tema del amarillismo en los medios de comunicación.
Eso me llevó a investigar sobre el tema y fíjense qué cosas tan interesantes descubrí: la raíz del término "prensa amarillista", viene de finales del siglo XIX, concretamente 1897, cuando la pelea de dos diarios de Nueva York por subir las ventas, los llevó a publicar las notas más escabrosas, donde se pagaba a los protagonistas de sucesos escandalosos para llevarse la exclusiva (nada que ver con la actualidad, verdad?).
En ambos diarios se publicaba una tira cómica, llamada "The yellow kid". Un tercer diario, más serio, publicó un artículo llamado "We called them Yellow because they are yellow", un juego de palabras que involucra la palabra yellow, que es un color en inglés, pero también significa "cruel" y "cobarde". Entonces el artículo dice "los llamamos amarillos porque son cobardes".
Y es que eso de "información es poder", es cierto. No solo para tomar decisiones, sino para crear reputaciones o destruirlas.
Viendo los recientes acontecimientos aquí en León, del caso de la estudiante de la Ibero, Ana Ivette, en que la parte de la prensa señaló acusatoriamente al novio de la muchacha y resultó que el asesino fue el exnovio. Un comentario aparte fue el titular: "¡DÉJENME MORIR!", que se supone el exnovio dijo tras arrojarse al tren y sobrevivir.
A mi parecer, la prensa de estos días es particularmente vulnerable a la desinformación: en el afán de ser el primero en publicar algo, pecamos de amarillistas, aún sin quererlo.
Y miren lo que son las cosas: Uno de los dueños de los dos periódicos acusados de amarillismo, se apellidaba Pullitzer. Sí, él terminó instituyendo un premio a lo mejor del periodismo, que continúa entregándose hasta nuestros días.
Para finalizar, les dejó una interesantísima frase del presidente de EUA, John F. Kennedy: "En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él."
En tiempos en que la información es poder, y que debemos fijarnos muy bien quién nos informa, hay que ser cuidados también de QUÉ informamos, no vaya a ser que ese tigre termine devorándonos.